Making a Murderer es una serie/Documental de Netflix que a causado furor y polémica principalmente en los Estados Unidos desde su lanzamiento en Diciembre 18 del 2015.
La serie sigue el caso real de Steve Avery quien es injustamente condenado en 1985 por la violación y casi asesinato de una mujer en un pequeño condado de Wisconsin. Pese a la escasez de pruebas, la policía se centra en él como único sospechoso basándose en una declaración de una todavía aturdida víctima. El hombre es sentenciado a 32 años pero sale libre a los 18 después de que una prueba de DNA (la cual no existía en esos tiempos) apunta a otro sospechoso, Gregory Allen, que cubría mucho mejor el perfil del atacante, el cual por cierto atacó a otras dos mujeres en los 18 años que Avery estuvo en prisión.
Allen además había declarado estando preso que había cometido un delito en el condado de Manitowoc en el cual habían culpado a alguien más. Esta declaración fue hecha a un policía al cual llamó en su momento a la comisaría de Manitowac para alertarlo de esta situación pero el oficial que recibió la llamada jamás hizo reporte alguno ni investigó la situación. Esto le hubiera ahorrado varios años en prisión a Avery. Este oficial es mostrado como uno de los implicados en el injusto encarcelamiento de Avery.
Tras su exoneración Avery interpuso una demanda contra el estado por 36 millones de dólares, sin embargo, después de algun tiempo de gozar de su libertad es acusado y llevado preso nuevamente por el asesinato y violación de una joven de 25 años que había acudido a su yarda de carros a tomar la foto de un vehículo. Y todo lo anterior es apenas en los primeros dos o tres capítulos.

Una serie que atrapa desde el inicio, con una producción excelente. Con muchísimo material de grabación y editada a muy buen ritmo salvo en momentos. Me encantó la entrada y la música, me recordó mucho a True Detective (1er temporada) y un poco también a la de Walking Dead. Por cierto la música en la cual participa Gustavo Santaolalla, aunque a oídos de mi esposa es muy similar a la de Game of Thrones.
Tan atrapante es la serie que vimos los 10 capítulos en un solo día, era realmente adictiva. Al mismo tiempo cansa. Mucho del material que se observa es obtenido directamente del juicio, primero de Avery y después de su sobrino Brendan Dassey el cual también resulta implicado en los hechos.
Recomiendo bastante la serie sobre todo si te gustan los documentales. Ultimamente he estado viendo más documentales que películas o al menos a la par.
El único punto negativo que podría encontrar, o tal vez sería una advertencia antes de sacar conclusiones al final de la serie es que la tendencia de la misma (y de las realizadoras) es a mostrar que Steve Avery y su sobrino son víctimas de nuevo de una jugarreta de la policía para incriminarlos y eliminar de la jugada a Avery y a su demanda millonaria. Antes de emitir juicios, hay que analizar los hechos y escuchar todas las versiones.